El Garona llega a Toulouse desde el sur, con un amplio cauce de entre 100-200 m. Deja en su curso dos amplias islas que han sido urbanizadas. Son muchos los puentes que conectan esas islas y ambas márgenes de la ciudad. El puente más antiguo de la ciudad es el puente Neuf, con una longitud de 220 m, su característica más llamativa son sus pilas, con forma de pico en la base y aperturas entre los arcos, diseñados para soportar las fuertes crecidas del Garona que ya se habían cobrado otros puentes con anterioridad.
