En el año 1053 se funda, el Monasterio de Yuso (yuso = abajo), donde se trasladan los restos de San Millán. Aunque inicialmente se construyó en estilo románico, entre los siglos XVI y XVIII sufrió importantes reconstrucciones y ampliaciones, motivo por el que hoy destacan los estilos renacentista y barroco. En cuanto a los monjes, el Monasterio Yuso (que históricamente había sido benedictino) alberga desde 1878 una pequeña comunidad de agustinos recoletos que, además de hacer vida monástica, gestiona las visitas al monasterio.
